In memoriam, Analuisa Llovera

En las últimas semanas el tema de la paridad de géneros ha estado en la palestra noticiosa. En Venezuela el caso emblemático ha sido el de las jugadoras de la selección femenina de fútbol, quienes han logrado un desempeño extraordinario en canchas internacionales, pero que sin embargo entrenan y compiten en condiciones paupérrimas. Para leer la situación precaria de las jugadoras ¡has click aquí!

Selección Femenina de Fútbol Sub-17 de Venezuela

En respuesta, algunos hombres de la selección masculina, La Vinotinto, han decidido apadrinar a algunas jugadoras. Puedes leer la historia de los «Padrinos Vinotinto» ¡haciendo click aquí!  Esto no soluciona el problema de fondo de la discriminación laboral en el deporte venezolano, más resuelve casos puntuales.  Agradezco que existan hombres que apoyan a las mujeres, pues entre todos seremos el cambio que queremos ver en el mundo.

En Estados Unidos, también han sido las jugadoras de fútbol quienes han dado voz al tema de la discriminación de pagos que viven las mujeres cuando la semana pasada introdujeron una demanda exigiendo igualdad salarial.  Es importante resaltar que las jugadoras de la selección femenina de fútbol de los Estados Unidos han ganado 5 veces la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y tres veces la Copa del Mundo FIFA de la que son actuales campeonas; sin embargo, ganan mucho menos que la selección masculina cuyo mayor éxito en Copas del Mundo ha sido el 3° lugar en 1930.

La campaña de Hillary Clinton traj a colación, en distintos eventos, el tema de la discriminación laboral de las mujeres.  En vista de la ausencia de estadísticas oficiales en Venezuela, usaré como referencia los datos de Norteamérica: Una mujer blanca gana 75 centavos por cada dólar que gana un hombre, una mujer afroamericana gana 60 centavos por cada dólar que gana un hombre y una mujer latina gana 55 centavos por cada dólar ganado por un hombre.  ¿Qué quiero decir con esto? Que la discriminación salarial existe, está aquí vivita y coleando en pleno Siglo XXI. Esto no conoce distingo de países.

¿Por qué existe desigualdad salarial? Sencillamente porque el trabajo de la mujer se considera menos valioso.

 

Así lo explica Stephanie Thomson, editora del Foro Económico Mundial. La máxima «A igual trabajo, igual salario» que repetimos en las clases de Compensación y Beneficios en las escuelas de Gestión del Talento en todo el mundo no es más que una frase vacía. Resulta difícil de creer que aún en 2016 estemos hablando de la brecha salarial de género; mas los hechos nos demuestran que no existe país en el mundo donde las mujeres ganen lo mismo que los hombres.

Uno de los argumentos utilizados para explicar -y a veces justificar- esta brecha es decir que las mujeres deciden estudiar carreras menos lucrativas, entrar a profesiones con menor paga y permanecer en los niveles más bajos de la pirámide profesional. La solución, para algunos, es que las mujeres deben pasar a estudiar carreras que pagan bien. En vez de ser maestras, convertirse en desarrolladoras de software.

Desde mi experiencia, puedo decirles que mientras estudiaba en la Facultad de Ciencas Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo, me sentía como estudiando en un colegio de monjas, de hecho, así llamaba a mi escuela de Relaciones Industriales porque por cada 40 mujeres habían 2 hombres en el salón. Sin embargo, en el ejercicio profesional, los más exitosos, famosos y renombrados colegas de Ciencias Económicas son hombres. Incluso, cuando para nuestros eventos presenciales busco mujeres que sean líderes en nuestro campo, me encuentro con la misma lista corta de siempre. En el caso venezolano, no se trata de la ausencia de mujeres en las escuelas de negocios, ingeniería o medicina.

Entonces ¿qué ocurre? Pues nos pasa lo que bien reseña Stéphanie Thomson en su artículo «The simple reason for gender pay gap: Work done by women is still valued less«. Aún dentro de esas profesiones lucrativas y dominadas por hombres, existe una brecha de género en el pago, y en el reconocimiento, agrego yo.

Les comparto una gráfica que hemos realizado utilizando los datos de Claudia Goldin de Harvard University para entender mejor la brecha de género en el pago.

brecha salarial 1

¿A igual trabajo, distinto salario?

Paula England, profesora de Sociología en la Universidad de Nueva York, explica esta persistente brecha salarial con esta frase: «No se trata de que las mujeres siempre elijan trabajos inferiores en términos de habilidades e importancia. Se trata de que los empleadores deciden pagarles menos»

Los profesores Paul Allison de la Universidad de Pennsylvania y Asaf Levanon de la Universidad de Haifa (Inglaterra) realizaron estudios exhaustivos en el tema. Sus investigaciones sugieren que las mujeres no necesariamente se auto excluyen de profesiones prestigiosas y con altos salarios.  Por el contrario, cuando un trabajo es dominado por mujeres se ve como menos importante y, en consecuencia, tiene salarios más bajos, aún si requiere las mismas habilidades y educación. 

La brecha salarial no se limita al trabajo realizado por mujeres en profesiones tradicionalmente dominadas por hombres, es interesante mirar una comparación de ingresos entre trabajos que son idénticos en cada aspecto menos en la composición de género y la paga; para ello, utilizaremos un ejemplo del New York Times donde se comparan Conserjes y Trabajadores de Mantenimiento con Amas de Llave y Empleadas Domésticas.

brecha salarial entre conserjes y empleadas domesticas

Fuente: US Bureau of Labor Statistics

¿Qué podemos hacer para cambiar?

Para ser el cambio que queremos ver en el mundo y en las organizaciones lo primero que necesitamos hacer es hablar de temas de género y visibilizarlo. Como lo estamos haciendo en este artículo y lo seguiremos haciendo en adelante. Este no es un tema de feminismo trasnochado, ni de luchas de hace 40 años. Más bien es un tabú, algo de lo que no se habla y, al no hablar de ello, se pretende que no ocurre. La diferencia de paga entre mujeres y hombres tiene un impacto real en las economías de todo el mundo, sumado a la doble jornada que muchas realizamos que se convierte en un trabajo no pagado y no reconocido.

Seguidamente, apoyarnos. Las mujeres que hemos logrado sobresalir y tener éxito en este Club de Hombres que es el mundo de negocios, necesitamos darnos la mano unas con otras. He tenido la fortuna de aprender a moverme en el mundo de los negocios con predominio masculino, he forjado excelentes lazos comerciales y de amistad con colegas, clientes y proveedores.  Por ello siento la responsabilidad personal de compartir lo que he aprendido con otras mujeres y acompañarlas en su crecimiento y desarrollo.

 

 

Sobre la autora

Mariela LloveraMariela Llovera es Abogado y Lcda. en Relaciones Industriales. Consultora en Gestión del Talento y Capacitación. Formada en Coaching y Docencia Universitaria en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Posee estudios avanzados de Mercadeo de Contenidos para Profesionales en Northwestern University y diplomado en Diseño de Tecnología Educativa en el Massachusetts Institute of Technology. Estudiosa del tema tributario y del derecho empresarial. Fundadora de Nayma Consultores.

 

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febrero 18, 2021

Hola, las felicito, sus artículos son de enorme utilidad, en lo particular los recomiendo a mis alumnos como refuerzo de la materia